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El diario “La Nación” del 17 de enero publica un artículo de Jaime Rosenberg, con la colaboración de Mariano de Vedia, que lleva el siguiente subtítulo: “Encendieron las alarmas sus dichos contra el Papa, el sionismo internacional y las hordas islámicas”.

Como el único apoyo que recibió el funcionario es de las comunidades evangélicas, no permitiremos que ellas monopolicen la representación de los cristianos y ese es el motivo principal de la presente.
Se quejan los obispos por no haber sido consultados. Pero, ¿no son ellos los partidarios de la laicidad positiva? ¿De donde surge en ese contexto el derecho a ser consultados y el consiguiente deber de consultarlos?
Expresaron también cierto desconcierto por tratarse de un político “sin vínculo con las instituciones” y que no figuraba entre los candidatos.
Lo critican por haber repudiado el nombramiento de Eugenio Zaffaroni en un organismo académico de la Santa Sede, a quien califica en forma muy benévola como “un ser oscuro” Respecto a Francisco, señala que es un caso para estudiosos, “encontrar un papa que haya hecho tanto daño”.
Los judíos lo acusan por criticar a Soros y por expresar con toda razón “que hay gente poderosa tomando decisiones sobre la soberanía de los Estados y los derechos individuales”.
La comunidad musulmana por su parte lo acusa por celebrar los 452 años de la batalla de Lepanto, “la gesta que salvó a la cristiandad y a Occidente de las hordas islámicas”.

Este Instituto comparte todas las afirmaciones de Francisco Sánchez y no encuentra sustento alguno a las críticas, por lo que merece ser secretario de Culto.
Lo de Zaffaroni no tiene nombre; es el principal responsable del garantismo y del intento de acabar con el derecho penal en la Argentina, de la orgía delictuosa que todos los días roba y mata, de la impunidad de los criminales y del olvido de las víctimas. Un hombre vil, pareja de un secuestrador, locador de prostíbulos, no honra al Vaticano y su designación es una bofetada al derecho, la justicia y la ley. Un daño tremendo a la Iglesia, un escándalo para los católicos.
Lo de Soros y la perversa agenda mundialista es estricta verdad; es la política antinatalista, como tantas otras, que resultan nefastas para poblar un país como el nuestro con grandes vacíos demográficos.

A los musulmanes por su parte les decimos que festejaremos siempre a los héroes de Lepanto, desde Juan de Austria hasta Miguel de Cervantes y también a los que lucharon en Viena, bajo el mando del rey Sobieski y la inspiración del beato Marco de Aviano derrotando a la invasión musulmana. Como expresó Juan Pablo II, a través de ellos, venció Dios.
Esta es la Argentina; esto es lo que deben respetar las minorías religiosas si quieren conservar la paz inter religiosa, bajo la protección de Dios, fuente de toda razón y de toda justicia.
Buenos Aires, enero 20 de 2024

Juan Vergara del Carril, Secretario. Bernardino Montejano, Presidente.

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