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Estar alerta es sentir que las banderas del Rey, que es Cristo, avanzan sobre el mar y la tierra iluminada. Es amar estas islas, como se ama la heredad reconquistada. Estar alerta es un vivir de pie frente a los vientos en los que canta la voz de nuestros muertos bendecidos. Es ver, sí, ver, en las pupilas de la tarde que todo es lumbre entre los mares y las islas. Es decirle a los hombres que es puro entregar nuestra vida y darla en oblación junto a la cruz y a las espadas.

Nuestra historia tiene dos grandes gestas, la sanmartiniana y la malvinense. Y las Malvinas no son islas: son la Patria humillada y todavía bella. Nuestra lucha es contra los oscuros espíritus y la batalla en la tierra es un espejo de las batallas celestiales. Por eso la derrota en Malvinas es un triunfo secreto, ahora cubierto de humillación. Aquí hemos padecido; pero no ha terminado esta lucha sagrada.[2/4 10:05] P. Victor Sequeiros: Muchos verán la muerte de los héroes como una matanza inútil porque sólo verán lo terrible de ella y su dolor atroz; no le verán el rostro de belleza mística que tiene la muerte de Cristo y no tocarán más que lo horrible de la muerte y no el morir de la sangre por el Reino de Cristo Rey, muerte santa y expiatoria que es la muerte propia del soldado. La muerte es una consagración. Y sólo así será purificada la Patria doliente: en el heroísmo sacro de la Santa Cruz.

¡Islas bienamadas, la sangre de nuestros soldados las ha iluminado para siempre; ahora son más argentinas que nunca! Que el Señor Jesús nos haga llegar a su Reino, con la victoria de la batalla o la victoria de la muerte.

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