Un soldado de la Tercera Brigada de Asalto Separada de Ucrania observa el fondo de un vehículo blindado cerca de Bakhmut, lugar de feroces batallas con las fuerzas rusas en la región de Donetsk, Ucrania.

Un soldado de la Tercera Brigada de Asalto Separada de Ucrania observa el fondo de un vehículo blindado cerca de Bakhmut, lugar de feroces batallas con las fuerzas rusas en la región de Donetsk, Ucrania.

En artículos anteriores publicados en La Prensa, destacábamos la intensa actividad del Lobby de armas que financió el plan CEPA para la militarización de Europa del Este (Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA), con sede en Washington), sirviendo de excusa o provocando una de las muchas razones de la así llamada “operación militar especial” rusa en Ucrania.
Por este lado de las pistas podemos encontrar algunos de los interesados en la prolongación de esta guerra sin restricciones.
Conforme se observa en el sitio Ei (https://www.estrategiasdeinversion.com), se ven y aprecian subidas históricas en el índice Wall Street, ya que incluye acciones de empresas como Lockheed Martin, Raytheon Tecnologies, Northrop Grumman y General Dynamics que están en subida libre.
En estos días en diversos medios se ha anunciado que la importante empresa de defensa británica, Bae Systems, firmó recientemente un acuerdo con el gobierno ucraniano para la producción y reparación de armas. Las autoridades de Moscú reaccionaron negativamente a la noticia, afirmando que consideran que la apertura de la fábrica por parte de la empresa es un objetivo militar legítimo (y podría ser atacado).
El gigante de la defensa BAE Systems entra en Ucrania, y esto incluye de todo, desde CV90 y Bradley, M777 y Archer hasta Shtorm Shadow y Tempest. (https://defence- ua.com/people_and_company/oboronnij_gigant_bae_systems_zahodit_v_ukrajinu_a_tse_vse_vid_cv90_ta_bradley_m777_ta_archer_do_shtorm_shadow_ta_tempest-11749.html)

TRASLADO DE PRODUCCIÓN
Durante la primera fase de las operaciones militares de Ucrania, el principal objetivo de los partidarios de Kiev resultó ser la preservación de la soberanía estatal y la independencia del país. Esto se tradujo en el envío de sistemas de armas con una utilidad puramente defensiva, como los sistemas antitanques Javelin. Tras la retirada rusa de Kiev, la prioridad pasó a ser la restauración de la soberanía ucraniana sobre todos los territorios ocupados. Y, en este sentido, los aliados de Ucrania han comenzado a suministrar a las fuerzas armadas sistemas de armas capaces de realizar maniobras ofensivas, destinadas a liberar el territorio actualmente ocupado por las fuerzas rusas. Sin embargo, la imposibilidad de obtener una victoria rápida quedó inmediatamente clara en poco tiempo, como lo reiteró también el propio general Zaluzhny, comandante del ejército ucraniano quien, en uno de sus artículos, afirmaba que 2023 sería un año enteramente dominado por la guerra.
En tal sentido, varios analistas occidentales como Luke Coffey, han aconsejado implementar políticas destinadas a prepararse para una guerra larga, sugiriendo desarrollar un programa destinado a construir y reparar el equipamiento necesario para Ucrania, apoyando las operaciones de Kiev en el largo plazo.
Por ello, varias empresas europeas han comunicado su voluntad de abrir plantas de producción en Ucrania, entre ellas la alemana Rheinmetall, que ha indicado su intención de abrir un centro de reparación de tanques en Ucrania.
Al mismo tiempo, se están llevando a cabo negociaciones entre Kiev y Suecia para iniciar la producción de vehículos de combate CV90 en suelo ucraniano. Sin embargo, el paso más importante hasta el momento es el que ha dado el gigante británico Bae Systems, uno de los líderes mundiales en el sector de la defensa, además de fabricante de algunos de los principales sistemas de armas occidentales, como los vehículos Bradley y el cañón M777.
De hecho, la compañía anunció la apertura de una oficina en Ucrania en mayo. Durante la reunión con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, éste anunció su intención de hacer de Ucrania un centro para la reparación de productos BAE, afirmando que Kiev está interesada en las relaciones globales de la compañía. Recientemente, las partes han profundizado aún más sus relaciones con la firma de un acuerdo sobre la creación en Ucrania de un centro para la producción de obuses ligeros L119, así como sobre la reparación de sistemas de armas y el suministro de piezas de repuesto.

EL IMPACTO
El anuncio del acuerdo fue recibido con una acogida profundamente negativa en Moscú. El Kremlin ha comunicado oficialmente que el centro BAE representará “un objetivo militar legítimo”, mientras que la empresa ya ha declarado que está preparada para afrontar los riesgos derivados del establecimiento de la producción en Ucrania. La medida de BAE representa un acontecimiento muy significativo, capaz de impactar no sólo en la continuación del conflicto, sino también en la posterior reconstrucción de Ucrania. El primer elemento, la construcción de un sistema con un gran número de centros de producción y reparación de armamento representa un elemento central en vista de la estrategia ucraniana de desgaste, encaminada a agotar progresivamente a las fuerzas rusas.
En lo que se refiere al segundo objetivo, la medida de BAE representa un precedente, capaz de allanar el camino para las inversiones occidentales en Ucrania. Históricamente, Kiev ha sufrido una escasez de inversión extranjera debido a la corrupción generalizada en el país lo que, como consecuencia, ha impedido a Ucrania acceder al conocimiento y a la liquidez occidentales, con graves daños para sus sectores de defensa y energético, nunca explotados a su máximo potencial. La decisión de un gigante del sector de defensa como BAE, de invertir en Ucrania, representará sin dudas un elemento capaz de empujar a otras empresas del sector a hacer lo mismo, contribuyendo a mejorar significativamente el suministro de material bélico a Ucrania.

CORRUPCIÓN
“Quiero reemplazar al ministro de Defensa. Necesitamos un nuevo enfoque”. No podría haber sido más claro Volodymyr Zelensky quien, con estas palabras, destituyó a Oleksii Reznikov de su cargo convencido de que el delicado ministerio, comprometido desde hace más de un año en la guerra contra Rusia, necesitaba “nuevos enfoques y otros métodos de interacción tanto con las fuerzas armadas como con la sociedad”. Este fue el relato oficial ucraniano.
En realidad, Reznikov fue destituido porque el ministerio que dirigía acabó en el centro de un supuesto escándalo de corrupción, por haber comprado diversos productos para el ejército ucraniano a precios inflados.
Los rumores de corrupción con las entregas de armamento y material occidental a Ucrania, circulan en los medios y círculos de analistas hace meses. Esta destitución del ministro Reznikov lo demuestra.
Otros casos públicos (pueden buscarlos) Vsevolod Kniazev: presidente de la Corte de justicia fue detenido por aceptar un soborno de 2,7 millones de dólares. Fecha: 16/5/23. Además, fueron destituidos los jefes del servicio de aduanas por una malversación de 1.000 millones de dólares con la petrolera Urknafta y la refinería Ukrtatnafta. Fecha: 2/2/23. El 24 de enero Zelensky destituyó 23 funcionarios a quienes prohibió salir del país y en agosto de 2023 destituyó a todos los jefes regionales por vender excepciones al servicio militar. Y la lista sigue.
El reemplazante es Rustem Umerov. “La Rada Suprema de Ucrania conoce bien a esta persona y el señor Umerov no necesita más presentaciones. Espero que el Parlamento apoye a este candidato”, explicó Zelensky. ¿Pero qué sabemos sobre Umerov? El nuevo ministro de Defensa de Kiev, de 41 años y musulmán, es un miembro destacado de la comunidad tártara de Crimea. Representó a su país en las delicadas negociaciones celebradas con Rusia la primavera pasada.

¿QUIÉN PAGA LA GUERRA
En nuestro artículo publicado en La Prensa el 21.05.2023 ¿Quién paga la guerra? Decíamos: “Vuelven los que hacen negocio con la guerra. Putin amenaza con la suspensión del desarme nuclear y rescatar la guerra fría. Ucrania, aprovechando la ocasión, solicita más armas y entrar en el mercado europeo, lo que sería la frutilla del postre para un mercado europeo que arrastra una crisis complicada. Terrible encrucijada, que solo se resolvería con algo que se llama diplomacia y negociación. Para realizar nuestro análisis y escribir estos artículos hemos determinado en estos meses que la operación militar especial o la invasión rusa de Ucrania, (según el lado que lo mire) han despertado el interés propio de inversores privados y empresas militares que calculan que los aumentos del gasto militar estimulados por el conflicto impulsarán el crecimiento de las empresas centradas en la defensa.
Y no es de extrañar por qué, ya que el gasto militar mundial creció por octavo año consecutivo en 2022, llegando a un máximo histórico de 2,24 billones de dólares, según los nuevos datos publicados por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri).
La mayor parte de ese incremento en el gasto (+13 por ciento) se produjo en Europa, explicado en gran parte por los gastos militares ruso y ucraniano. Sin embargo, la ayuda militar a Ucrania y las preocupaciones sobre una mayor amenaza de Rusia han influido fuertemente en las decisiones de gasto en muchos otros estados, al igual que las tensiones en el este de Asia.
Hay que leer entre líneas para encontrar respuestas a esta guerra sin restricciones, larga y de desgaste.

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