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HOY, LUNES 3 DE JUNIO

Memoria de los santos Carlos Lwanga y compañeros mártires: 22 mártires de Uganda (África oriental). Varios de ellos fueron quemados vivos. Su edad oscilaba entre los 16 y los 24 años. El más pequeño, Kizito, tenía sólo trece años. Pidamos su intercesión.

Marcos 12, 1-12

¿Qué podemos aprender de este evangelio?
Jesús, piedra angular será despreciado por las autoridades que, al escucharle, se daban cuenta de que la comparación que hacía Jesús iba dirigida a ellos, que planeaban la muerte, pero no podían arrestarlo por temor a la gente.
Así vemos que el corazón de la gente sencilla suele estar más abierto a las novedades de Dios, pero cuando tenemos algún poder, sea económico, intelectual, político, religioso, nos aferramos a esa seguridad falsa, hasta el punto de que ya no recibimos con apertura los mensajes de Dios. Pretender construir comunidades cristianas con otras piedras es un error. ¿Sabremos hoy ser instrumentos de Cristo, servidores de su viña, no la nuestra?
Esta parábola es un resumen de la historia de Israel, donde se describe parte del conflicto con los sacerdotes, los ancianos y los escribas. Jesús les da a conocer cuál es el origen de su autoridad: Él es el Hijo, el heredero. Al mismo tiempo denuncia el abuso de autoridad de los viñadores, que manipulan la religión porque no quieren perder la fuente de sus ingresos. Pero la tentación del poder es permanente, y para todos, por eso vale la pena que nos confrontemos con valentía y sinceridad con el mensaje del Evangelio.
Una lectura honesta nos obliga a preguntarnos si el Señor es la piedra fundamental de nuestras vidas o si, por el contrario, es un estorbo, una piedra de tropiezo. Si nosotros no respondemos a sus expectativas, dará el viñedo a otros y seguirá abriendo caminos nuevos a su proyecto de salvación con otras gentes que produzcan los frutos de justicia que él quiere en su viñedo.
Mucho nos quejamos porque hoy nuestra Iglesia está en crisis…¿No estará Dios preparando el cambio para el nacimiento de una Iglesia más fiel a su proyecto del reino?¿No es necesaria esta crisis para que nazca una Iglesia menos poderosa pero más evangélica, menos numerosa pero más entregada a hacer un mundo más humano? ¿No vendrán nuevas generaciones más fieles a Dios?
Recemos por la Iglesia, la viña que ha plantado Dios para darnos los frutos de la salvación, y nos ha invitado a cuidarla para que dé estos frutos de santidad. Seamos como el papa Benedicto XVI dijo al ser elegido papa: “Soy humilde trabajador en la viña del Señor”.

Les mando la bendición de Dios, P. Antonio Rivero, L.C.

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